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En los últimos años se ha podido apreciar un giro extraordinario en la forma en que están estructuradas las empresas, si bien antes se enfocaban mucho en una jerarquía y lineamientos estrictos a seguir ahora buscan estructuras horizontales que permitan a todos compartir y aportar ideas a la organización obteniendo mayores beneficios. Estos cambios son posibles cuando van de la mano con todos los que trabajamos para las empresas, el sentirnos útiles es parte vital para estar bien en nuestro trabajo; aquí es donde entra en juego la Inteligencia Emocional.

 

Tradicionalmente se ha hablado de inteligencia, clasificando a las personas de acuerdo a un resultado numérico haciéndonos pensar realmente ¿Qué tan inteligentes somos? sin embargo un alto coeficiente intelectual no es sinónimo de persona exitosa; Existen muchos casos en los que genios en áreas científicas, matemáticas, entre otras no logran transmitir su conocimiento a otros, o quizá no logren entablar relaciones lo cual es un aspecto vital en la vida. El cociente intelectual es un factor genético, no puede ser modificado a diferencia de la Inteligencia Emocional la cual se forma a lo largo de la vida.

 

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

 

Daniel Goleman, autor del libro La Inteligencia Emocional, comenta que esta gira en torno a la relación que existe entre sentimiento, carácter, e instintos morales. Muchas veces esta ha sido muy fácil de ejemplificar cuando hablamos de dos tipos de pensamiento “Corazón y Cabeza” mientras que uno se refiere a sentimientos el otro a la razón y a eso se refiere propiamente el área emocional, el poder expresarnos demostrando nuestros sentimientos.

 

La inteligencia emocional se forma en base a recuerdos o situaciones las cuales el cerebro registra en conjunto con cómo actuaron nuestros sentidos en ese momento, un simple olor, color o forma puede estar enviando señales, aquí es donde vemos que muchas actitudes que tenemos actualmente reflejan recuerdos emocionales que guardamos de forma inconsciente.

 

¿Cómo nos ayuda en el día a día?

 

1. Equipos de Trabajo:

Las relaciones con los compañeros de trabajo, son un indicador clave de nuestra Inteligencia Emocional. En muchas ocasiones tenemos una buena relación de amistado más no de trabajo. Un ejemplo común son las personas a quienes no les gusta trabajar en equipo, actividad que cada vez más es indispensable en cualquier rol a desempeñar. El poder trabajar en equipo es aprender a escuchar, aportar ideas y respetar las ideas de otros, cumplir con nuestro rol para que otros puedan hacer su trabajo y en especial apoyar a los demás brindando nuestras experiencias y conocimientos  lo cual requiere de habilidades sociales.

 

2. Retroalimentación:

La forma en que se dan y reciben las críticas es muy importante para determinar el nivel de satisfacción que tienen las personas hacia su trabajo, compañeros y jefes. Una crítica constructiva puede ser uno de los mensajes más útiles que envíe un gerente, se centra en lo que la persona ha hecho y lo que puede hacer. Vale la pena mencionar que lo más importante es la forma en que se da la misma. Al brindar retroalimentación debemos tener presente los sentimientos de la otra persona para no afectarla, debe existir confianza y lo mismo ocurre cuando la recibimos, el creer en nuestras capacidades y estar satisfechos con nosotros mismos favorece el aceptar los comentarios de los demás.

 

3. Diversidad y aceptación:

La diversidad debe ser vista como una ventaja competitiva en términos de creatividad  y energía emprendedora. Generalmente nos vemos afectados por los prejuicios, estos son una especie de aprendizaje emocional que tiene lugar en las primeras etapas de la vida, haciendo que estas reacciones sean difíciles de erradicar por completo. Trabajar en quitarnos los prejuicios que hemos formado durante nuestra vida es difícil, sin embargo aprender a aceptar a los demás y ser respetuosos es un punto de partida.

 

La Inteligencia Emocional no es estática, la podemos modelar con el tiempo a través de nuestras acciones y aspiraciones. Proponernos un cambio es el punto de partida para mejorar nuestras relaciones y lograr un crecimiento personal.


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